Euroleague Top 16: Análisis del Fenerbahçe Ulker de Simone Pianigiani

       Nos adentramos a analizar algunas cosas interesantes a nivel táctico del Fenerbahçe Ulker de Estambul, uno de los equipos favoritos al inicio de temporada para disputar la Final Four de Londres. La llegada del entrenador italiano Simone Pianigiani y de jugadores como Bo McCalebb, Mike Batiste, David Andersen y Romain Sato, para acompañar a las referencias en la línea exterior del equipo, los aleros Bojan Bogdanovic y Emir Predlzic (MVP y mejor asistente del equipo hasta el momento) y a las interiores de Oguz Savas y Kaya Peker, hacen del equipo turco una de las mejores plantillas de Europa. Tienen una lista de 15 jugadores para disputar la Euroleague y han realizado un cambio para el Top 16, han prescindido del base J.R.Bremer, procedente del Armani Jeans de Milán, y han incorporado al escolta Uros Tripkovic, procedente del Blancos Rueda Valladolid.

Fenerbache

Han finalizado la liga regular de la Euroleague con un balance de 5-5 y han iniciado el Top 16 con dos derrotas.

Su línea exterior tiene un gran peso ofensivo en el equipo a pesar de ser el tercer equipo del Top 16 que menos triples intenta. Sus tres máximos anotadores son el base McCalebb (11.8 ptos) y los aleros Bogdanovic (13.2 ptos) y Predlzic (9.4 ptos) (ambos los dos mejores en valoración del equipo), a los que se unen Romain Sato, Omer Onan y en un futuro próximo Tripkovic. Entre los cinco exteriores anotan 53 ptos de los 74.7 ptos por partido del equipo. (Estadísticas del equipo: http://www.euroleague.net/competition/teams/showteamstats?clubcode=ULK ).

En estadísticas de equipo, destacamos que es el segundo equipo del Top 16 tras el Montepaschi Siena que menos pérdidas tiene por partido (11.8), pero el último en asistencias (11.7).

A nivel táctico ofensivo, basan la creación del juego y de las ventajas en su línea exterior a través de Bloqueos Indirectos diagonales y verticales y situaciones de Bloqueo Directo central o lateral, sobre todo para Bo McCalebb. En todos sus movimientos existe una o varias situaciones de Pick n’ roll. Para jugar con los interiores, parece que sólo tienen situaciones a partir de la búsqueda de segundas ventajas y ventajas diferidas, además de algún balón interior en situaciones de transición ofensiva o “secondary break”.

Muchas de esos sets son comunes pero tienen interesantes respuestas tácticas colectivas para atacar contra diferentes defensas.

1. Situaciones para “llegar jugando” o “secondary break” a partir de un Bloqueo Directo lateral o un balón interior a pívot.

Intentan aprovechar en esta situación de Bloqueo en 45º a sus jugadores exteriores con un correcto “spacing” del resto del equipo para seguir buscando ventajas de forma ordenada y darle continuidad al juego en caso de no lograr finalizar de forma directa con ese bloqueo inicial. Veremos las diferentes respuestas para lograr esa continuidad cuando recibe en inversión de balón un interior en 45º del lado de ayuda, con un exterior más en el córner o con dos (corner y lateral). Esa continuidad la utilizan como norma de juego ofensivo en todos los sets donde se dé esta situación.

En caso de meter el balón interior, tienen un juego sin balón en el lado de ayuda para intentar movilizar los espacios y la defensa de ayudas del rival.

2. Stagger para Bloqueo Directo central, post up de Bogdanovic/ Sato o Bloqueo Directo Lateral para McCalebb.

Es uno de los movimientos que más utilizan, pues les da la posibilidad de generar en cuatro momentos del set: en la salida del stagger, en el posible Bloqueo Directo central, en el post up para Bogdanovic o Sato, y en el Bloqueo Directo lateral para el base, si no aprovechan ninguna de las tres anteriores.

3. Set con Bloqueos Indirectos diagonales con la opción de Bloqueo Directo lateral en situaciones de 2×2 en lado fuerte.

Movimiento que llaman “cabeza”, en el que son sus aleros los protagonistas en la creación de ventajas, saliendo en rizo de indirectos diagonales para generar o jugar situaciones de Bloqueo Directo lateral en 2×2 con tres jugadores en el lado de ayuda preparados para darle continuidad a la búsqueda de ventajas.

4. Set con Pin down más Pick and pop en zona central con el segundo pívot respondiendo por línea de fondo.

Interesante set para aprovechar a sus exteriores en el Bloqueo Directo central y al interior David Andersen en situaciones abiertas de tiro tras bloquear directo.

5. Set desde situación de “doble stack” o cuernos. 

Movimiento con Bloqueo Directo, principalmente, para la búsqueda de segundas ventajas con la continuación de sus interiores o el “pop” de Andersen tras la acción de bloqueo.

6. Set con inicio 1-4 para mano a mano con interior más Bloqueo Directo lateral en 45º.

Otro de los movimientos más habituales en el baloncesto actual desde inicio 1-4, y otro set más para que Bo McCalebb genere ventajas para el equipo. Atentos a la repuesta táctica colectiva si la defensa decide “negar” el bloqueo directo, y la opción de “slip the pick” si defienden “back”.

7. Set rápido y muy directo con Pick and roll central para Bo McCalebb.

Muy utilizado para momentos en los que quieren cambiar el ritmo del partido o para realizar ataques cortos y rápidos al estar por debajo en el marcador  o para forzar una posible debilidad de la defensa rival en esta situación de ataque turco.

8. Decisiones tácticas colectivas interesantes del Fenerbahçe como respuesta a diferentes acciones defensivas.

9. Algunas normas defensivas que se repiten con más asiduidad en el Fenerbahçe Ulker.

Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 3.400 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 6 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.

Euroleague Top 16: Análisis del Panathinaikos de Pedoulakis.

          Hablar del Panathinaikos es hacerlo de uno de los equipos más laureados de Europa, y que tras varios años de éxitos en su liga y en la Euroleague con Obradovic, ha sufrido una obligada reestructuración interna. La marcha de su técnico y la de jugadores importantes del equipo motiva la curiosidad de este pequeño análisis.

Panathinaikos       La primera decisión fue la incorporación de Pedoulakis como entrenador, a la que siguió la construcción de la plantilla, con la llegada de jugadores  como los ex-ACB como Stephan Lasme (Obradoiro), Mikel Bramos (Gran Canaria), Andy Panko (Lagun Aro) y Roko Ukic (F.C. Barcelona), además del interior griego Schortsanitis y el alero lituano Maciulis, manteniendo como referencias del anterior proyecto al líder Diamantidis y al segundo capitán Tsartsaris. Con este equipo afrontan la liga regular de la Euroleague y consiguen clasificarse para el Top 16 con un balance de 6-4. En las últimas semanas incorporan a tres jugadores, el potente base Marcus Banks (que ya ha disputado 5 partidos en Europa), el alero tirador Kapono y el interior James Gist, en un sorprendente intercambio con Unicaja por Andy Panko.

     Estamos ante un equipo en el que los diez jugadores entran en rotación, el que menos 14′ de media y el que más participa, Diamantidis con 30′. Reparten muy bien su aportación ofensiva con ocho jugadores que anotan entre 8.7 puntos y 11puntos. Siendo el 6th equipo que menos puntos encaja de los 24 que iniciaron la competición.

Su jugador mejor valorado en la Euroleague es el ex-Obradoiro Stephan Lasme (10.5 ptos 6,2 reb ) siendo un jugador que se aprovecha de las ventajas que generan otros, aprovechando su movilidad, su juego sin balón y su talento para el rebote ofensivo. El máximo anotador es Marcus Banks con 11 ptos de media. Los jugadores con mejor % en tiro de tres puntos son el alero Mikel Bramos (40% con 5t/p) y Banks (46% con casi 4t/p), a estos dos se le unirá con casi total seguridad Jason Kapono en las próximas jornadas. Curiosamente los dos jugadores que más lanzamientos realizan a canasta por partido son el base Roko Ukic y el alero lituano Maciulis. Destacan además los 10 puntos y 3 rebotes de Schortsanitis en sólo 13′ de juego.

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Su estructura táctica está basada en jugadores con capacidad de generar juego y ventajas como Diamantidis (2nd en asistencias por partido de la Euroleague con 5.7) en 1×1 y bloqueo directo, y que puede coincidir con cualquier jugador exterior en el campo, jugando de 1 de 2 y hasta de 3 con Ukic y Banks. Veremos a continuación muchos sets para que él genere juego a partir de situaciones de bloqueo directo. Además de Diamantidis, Marcus Banks y Roko Ukic se reparten también esta responsabilidad como generadores principales de ventajas exteriores.

Encontramos también situaciones para balones interiores a Lasme, y sobre todo a “Sofo” (Schortsanitis) en los 13′ que está en cancha, y a los exteriores Macioulis y Roko Ukic para que generen de espaldas al aro.

A continuación comparto lo más interesante de su bagaje táctico:

1. Llegar jugando desde situaciones de Bloqueo Directo para Diamantidis o post up exterior en menos ocasiones.

La responsabilidad en el 90% de los bloqueos directos en situación de búsqueda de ventajas en primer break, recaen sobre Diamantidis y Marcus Banks, ya sea tras rebote defensivo o tras canasta recibida. Estos bloqueos pueden ser centrales o laterales en situación de 2×2 o de 3×3 en el lado fuerte.

2. Sets a partir del Doble Stack.

Diferentes situaciones ofensivas desde un inicio tipo “cuernos” o doble stack.

3. Set para Bloqueo Directo central con segundo interior abierto tras un Bloqueo indirecto vertical y un Bloqueo ciego.

Una de las situaciones que más utilizan para que Diamantidis genere ventajas desde el Bloqueo central con cuatro jugadores abiertos.

4. Set rápido para balón interior a “Sofo” o Lasme, tras Bloqueo Directo central y Bloqueo Indirecto del roll a exterior.

Es uno de los movimientos más utilizados en los 13′ en los que Schortsanitis está en cancha. Es una situación que obliga a la defensa a realizar un buen trabajo de colapse defensivo (hasta tres jugadores con Sofo) lo que genera tiros exteriores liberados y obliga al ataque a jugar bien sin balón. La defensa recurre a la falta en muchas ocasiones (“Sofo” 69% en tiros libres esta temporada).

5. Set para un balón rápido para post up de exterior (Macioulis) a través de un Flare + cross pick.

Utilizan también una variante en este movimiento para buscar a Schortsanitis en poste medio. Su juego sin balón es similar para ambos casos de post up interior o exterior.

6. Set rápido con inicio en Rombo para post up del 2 (Diamantidis o Ukic). 

Dentro del inicio en Rombo presentan varias continuidades que generan incertidumbre en la defensa, y ésta es una de ellas.

7. Otros sets muy interesantes pero menos habituales en su juego.

Desde un set rápido de Pick n´Stay con el 4 para jugar entre pívots a situaciones con inicio Rombo para balón interior a pívot o para un tiro de tres de un 4 (Panko y ahora Gist).

Construir un Equipo (IV): “Asumir responsabilidades”.

            Cuando no existen el compromiso y la aceptación de las normas, ya sea por falta de confianza, por falta de claridad, por un mal liderazgo o por motivos extradeportivos; los miembros de un equipo desarrollan una evasión de responsabilidades, sin comprometerse con un plan de acción claro. Sin ese compromiso, el equipo comienza a delegar y a posponer, y la mayor parte de la responsabilidad termina recayendo en el entrenador y en las figuras fuertes del equipo.
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La esencia de esta disfunción es la falta de disposición de los jugadores a tolerar la incomodidad interpersonal que implica pedir cuentas a un compañero sobre su conducta y la tendencia general a evitar situaciones incómodas y difíciles, pero necesarias. Incluso los jugadores más centrados y entusiastas suelen dudar antes de llamar la atención a otros compañeros sobre acciones y conductas que parecen contraproducentes para el bien del equipo, de exigirles responsabilidades, sobre todo en lo concerniente a normas del juego y aspectos de esfuerzo y atención.

En los grandes equipos se superan estas inclinaciones naturales y se prefiere entrar en zona de peligro interpersonal para mantener o elevar el nivel de exigencia. Por el contrario, cuando el equipo llega a esta fase de madurez colectiva en la que existe una confianza verdadera y real entre los jugadores (tras haberse mostrado vulnerables entre ellos), y en la que no hay temor al conflicto y sí un compromiso genuino, entonces aparece lo que algunos llaman la autogestión. Son los propios miembros del grupo los que ejercen una presión, directa o indirecta, sobre cada uno de sus compañeros para realizar las tareas y responder a las demandas del juego y del proceso con unos niveles máximos de excelencia y exigencia.

En ocasiones un entorno desinformado (opinión pública, prensa, directivos…) genera confusión y, de forma atrevida y dañina, cataloga estas actitudes de presión y de conflicto sano como de “mal ambiente” y de “falta de control del vestuario”.

En el contexto del trabajo en equipo, el sentido de la responsabilidad colectiva se refiere específicamente a la disposición de sus miembros a pedir cuentas a sus compañeros sobre desempeños y conductas que pueden perjudicar al equipo. Llegar a este punto resulta complicado, incluso en equipos cohesionados con fuertes relaciones personales, pues existe el temor de perjudicar una valiosa relación personal. Irónicamente, esto solo hace que la relación se deteriore, ya que surgen resentimientos por no estar a la altura de las expectativas y por permitir que se erosionen los estándares del grupo.

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Los jugadores de equipos excelentes (y no me refiero únicamente a los que ganan títulos, sino a los que tienen un espíritu de equipo “campeón”) mejoran sus relaciones haciéndose responsables mutuamente y demostrando así que se representan unos a otros y tienen altas expectativas por el desempeño de cada uno.

Por políticamente incorrecto que parezca, el medio más eficaz y eficiente de mantener altos estándares de desempeño de un equipo es la presión de los compañeros. Uno de los beneficios es la reducción de la necesidad de excesiva burocracia y dirección por parte del entrenador en la gestión del equipo y la corrección de las acciones. Llegados a este punto, el entrenador o líder del equipo ya ha hecho prácticamente su trabajo: ha logrado un equipo cohesionado, comprometido, con confianza y sin miedo al conflicto y la vulnerabilidad. Ahora es el grupo el que debe de autoexigirse.

Más que cualquier otra medida o sistema, el jugador se motiva para mejorar su desempeño si teme decepcionar a unos compañeros de equipo a los que respeta.

Una vez que logramos claridad y aceptamos el coste individual y colectivo que precisa el logro de nuestras metas, debemos responsabilizarnos cada uno de lo que aceptamos hacer, obligarnos unos a otros a altos estándares de rendimiento y conducta. Y aunque parece sencillo, la mayor parte de los jugadores y entrenadores detestamos hacerlo, especialmente cuando se trata de la conducta de sus compañeros, pues prefieren evitar conflictos personales.

Para un jugador puede resultar arriesgado decir lo que piensa a un entrenador sobre un asunto complicado, pero lo es todavía más con los compañeros. La igualdad entre compañeros de equipo es uno de los problemas que complica la responsabilidad. Los miembros del equipo no se van a responsabilizar mutuamente si no han aceptado claramente un mismo plan.

Nuestra capacidad para entregarnos y discutir sin frenos acerca de lo que queremos hacer para tener éxito va a determinar nuestro futuro, tanto como cualquier partido que juguemos o defensa que realicemos.

Los entrenadores que queremos inculcar la exigencia de responsabilidades en un equipo tenemos por delante un gran desafío. Debemos apostar, conseguir y permitir que el equipo sirva y actúe como un mecanismo de exigencia a la hora de pedir cuentas y responsabilidades. Eso no es sencillo, pero deberíamos dirigirnos hacia ese modelo, pasando antes por otras faces de construcción de equipo. A veces los entrenadores autoritarios o excesivamente directivos crean naturalmente un vacío de responsabilidades en el equipo y nos convertimos en la única fuente de disciplina; esto genera un ambiente en el que los miembros del equipo suponen que el entrenador esta exigiendo responsabilidad a cada uno de sus compañeros, por eso son reticentes a actuar, dejándose ir, incluso cuando ven que algo no está bien.

Cada jugador, cada miembro del equipo, debe de tener claros cuales son los mínimos de conducta dentro de la cancha y  dentro del ecosistema  o contexto del grupo. A partir de esos mínimos marcaremos las funciones para cada uno de ellos, funciones claras y aceptadas, que son necesarias para conseguir las metas y los objetivos colectivos a los que nos hemos comprometido y son nuestra guía.

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Una vez que el entrenador ha creado la cultura de pedir responsabilidades en un equipo, debe estar dispuesto a ser el árbitro final si el equipo falla. Nosotros somos los que controlamos el proceso, y en definitiva los máximos responsables de cara al exterior. Debe quedar claro que no se ha delegado la responsabilidad, sino que se trata de una responsabilidad compartida, y que el entrenador no vacilará si es preciso intervenir. Estamos en una fase de madurez en la construcción de un equipo, a la que pocas veces se logra llegar. En muchas ocasiones una sóla temporada no llega a ser suficiente para alcanzar este nivel.

Una ausencia de responsabilidad mutua constituye una invitación a que los miembros del equipo desplacen su atención a áreas diferentes del rendimiento. La excusa será habitual en el día a día y el nivel de exigencia irá decayendo poco a poco.

Debemos ser directos y claros a la hora de comunicar las metas y las funciones o estándares de conducta, del equipo en su conjunto y de cada miembro del grupo. Una buena forma de facilitar que los miembros de un equipo se pidan cuentas mutuamente es aclarar públicamente lo que se necesita lograr, quién tiene que cumplir qué y cómo debe comportarse cada uno para tener éxito. El enemigo de rendir cuentas es la ambigüedad, e incluso si un equipo se ha comprometido inicialmente con un plan o con un conjunto de estándares de conducta o acciones de juego, es importante mantener el carácter público de estos acuerdos para que nadie los ignore con facilidad.

El trabajo de análisis y evaluación post-partido o post-microciclo se antoja fundamental. Aportar un feedback continuo y específico a través de revisiones regulares del progreso del equipo en su rendimiento, en las que comentamos como se esta llevando a cabo la consecución de las metas y cual es el comportamiento de cada jugador hacia ellas, nos ayudará mucho en la construcción del grupo. Estamos generando la estructura para que este proceso de retroalimentación tenga lugar. De esta manera, poco a poco se desplazan las recompensas del rendimiento individual por las de logro colectivo, fomentando así una “cultura de pedir responsabilidades”. En este contexto, es poco probable que el equipo tolere un fracaso derivado de una falta de compromiso o esfuerzo. No lo permitirían.

Tendencias Tácticas en ACB para “llegar jugando” (secondary break): Herbalife Canarias (III).

      Le toca el turno al Herbalife Gran Canaria, una de las sorpresas agradables de la liga junto con el Valencia Básket tras las doce primeras jornadas disputadas. Su balance de 9 victorias y 3 derrotas habla a las claras de su gran rendimiento en este primer tercio de temporada.

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Además de ser el 3er equipo que menos puntos encaja basa mucho en la línea exterior la creación de ventajas ofensivas y su finalización. Cerca del 74% de los lanzamientos son realizados por sus jugadores exteriores pero, curiosamente, tienen en su interior Spencer Nelson al MVP de la liga tras doce jornadas diputadas.

Sobre todo, consiguen esas ventajas, a través de bloqueos directos para los bases, Bellas y Scheyer, y para los exteriores Toolson y Newley (ambos con 12,7 ptos de media por encuentro), el 1×1 contra recuperación y sus normas y conceptos de juego sin balón hacen que aparezcan muchos lanzamientos liberados para sus tiradores (Toolson 44%, Scheyer 42%, Newley 34% en t3) e incluso para su cuatro Spencer Nelson (29%). Sin olvidarnos, además, de los balones doblados a sus interiores que responden con excelentes conceptos de juego sin balón en cada penetración y situación de bloqueo directo.

En lo referente a su transición ofensiva, utiliza sobre todo tres situaciones. Una situación muy dinámica, simétrica y continua de bloqueos directos en 45º tras inversión de balón con bloqueos indirectos iniciales o no, según la calle por la que se sube el balón y el jugador que lo hace.

Otra situación clásica de “pin down” para bloqueo directo central, y otra situación para meter rápido un balón en el poste medio con normas de juego sin balón.

1. Set de Bloqueo Directo en 45º (2×2) tras inversión de balón.

Muy dinámica y que le da al juego mucha continuidad a la hora de generar ventajas. Asegura mucha movilidad de espacios en la zona por el balanceo de sus interiores en cada situación de bloqueo directo y le da al jugador la “libertad” de decisión y de jugar baloncesto. Muestran mucha riqueza en el juego de 2×2 en función de la respuesta defensiva.

2. Set con “pin down” para Pick n’ roll frontal tras intercambio o no entre exteriores por línea de fondo.

Situación muy clásica y muy utilizada por multitud de equipos, que le da dinamismo y es ideal para jugar con cuatro jugadores abiertos y aprovechar el tiro exterior y el 1×1 contra recuperación. Toman diferentes decisiones en el bloqueo directo en función de la defensa, desde “slip the pick” o fintar el bloqueo a “repick” como respuesta a defensas conservadoras y poco agresivas sobre el balón a la hora de defender el pick and roll.

3. Llegar jugando para post-up de jugador interior.

Intentan poner con velocidad un balón en el poste medio con el segundo interior en el short corner contrario, preparado para sellar y ganar la posición si se produce la inversión de balón. Primera y segunda opción para jugar un 1×1 interior con sus pívots.

Tendencias Tácticas en ACB para “llegar jugando” (secondary break): Caja Laboral con Ivanovic (II).

        Vamos ahora con el Caja Laboral de Dusko Ivanovic, otro de los equipos que conseguía enlazar muy bien la situación inicial de posible contraataque y superioridades con el juego posicional en igualdad numérica de 5×5. Intenciones claras y velocidad de ejecución, además de un buen timing y spacing en sus movimientos.

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Veremos situaciones bien estructuradas y pensadas para aprovechar a dos interiores en el campo con capacidad y amenaza de tiro exterior (Lampe, Bjelica, Noccioni al 4), con jugadores exteriores con buena capacidad de pase y de generar en situaciones de bloqueo directo como Oleson, San Emeterio, Casieur y los bases Heurtel, Cabezas y Rochestie. Acciones ofensivas con muy buenas respuestas de juego sin balón en función de las acciones defensivas del rival para reducir la capacidad de generar del Caja Laboral en bloqueo directo.

Recordemos las características comunes comentadas en el artículo inicial sobre “llegar jugando”, que eran la subida del balón por calles laterales y la utilización del bloqueo directo como acción ofensiva más utilizada por la mayoría de los equipos, aquí vuelven a repetirse.

1. Bloqueo Directo en situación de 2×2 o de 3×3 en el lado balón.

Intentan aprovechar la deficiente ubicación espacial, en ocasiones, del rival en su balance defensivo para intentar generar ventajas rápidas. La presencia en el campo de dos interiores con capacidad de tiro y de 1×1 de cara genera muchos espacios en ataque y aumenta la riqueza de las acciones de juego sin balón.

2. Bloqueo indirecto vertical más Bloqueo Directo central (Pin down and Pick and roll in the middle).

Principalmente con la idea de que genere Brad Oleson en esa situación de Bloqueo Directo. Veremos cortes en los que los equipos rivales propondrán diferentes defensas a esa acción ofensiva (contener o “back”, negar el bloqueo, cambio, show) y las diferentes respuestas. En el lado de ayuda en el momento del bloqueo directo central, el 4 y el base intercambian su posición para movilizar espacios en lado débil y a la defensa en tándem del rival para colapsar la continuación del pívot bloqueador. Si deciden no intercambiar la posición, entonces tienen otra respuesta para seguir generando ventajas, el pívot bloqueador tras continuar y no recibir el balón sube con velocidad a bloquear directo al base que recibió el balón en acción de triángulo corto con el 4 en la esquina.

3. Mano a mano entre exteriores y “Pick and stay” con 4×4 en lado balón.

Situación muy dinámica veloz e interesante, que además tiene continuidad en caso de no generar en ese primer bloqueo si se invierte el balón. El “pick and stay” o bloquear y quedarse, es una interesante opción con un cuatro como Bjelica que puede anotar desde 6,75 mts y con un buen 1×1 de cara. Al acumular en esta situación ofensiva a cuatro jugadores en el lado del balón (base en esquina y el segundo pívot en el short corner) se genera mucho espacio de penetración en el lado de ayuda, sobre todo si el quinto jugador es un tirador como Oleson.  De echo en el 90% de las situaciones buscan que San Emeterio juegue agresivo el bloqueo directo con su mano derecha y sea Oleson la amenaza exterior en el lado de ayuda y el responsable de jugar con su mano izquierda el segundo bloqueo directo si San Emeterio invierte el balón.

4. Bloqueo Directo en 45º para salida de indirectos de tirador.

Otra situación ofensiva, esta vez para aprovechar el talento ofensivo de Oleson y de Casieur saliendo de bloqueos indirectos, respondiendo a las diferentes defensas en la salida del último bloqueo indirecto horizontal (tiro, curl, over screen o pedir bloqueo directo al interior).

5. Otras situaciones con post up de interior o de exterior.

Acciones ofensivas muy rápidas y directas, además de menos habituales en el Caja Laboral de Dusko Ivanovic pero que son un buen recurso para controlar el ritmo del partido, para desgastar al rival en el aspecto de las faltas personales y para exigirle al arbitraje. Noccioni al 3 es una magnífica opción en estas situaciones. En el caso de buscar el post up del interior, lo intentan sobre todo con Lampe, y el pasador le da continuidad al juego bloqueando indirecto al segundo interior situado en el short corner del lado contrario con un correcto spacing.

 

 

Tendencias Tácticas en ACB para “llegar jugando” (secondary break): Asefa Estudiantes (I).

Vamos a intentar compartir en los próximos artículos cuales son las ideas tácticas más importantes y las más utilizadas esta temporada por los equipos de la liga ACB, en relación a su transición ofensiva, y a las decisiones que toman para enlazar con velocidad esa transición ofensiva y el juego estático. Estamos quizás ante uno de los aspectos del juego que más dificultades entrañan, decisionalmente y espacialmente. Una vez que el balance defensivo del rival consigue detener la situación de contraataque y queremos que nuestro equipo continúe siendo agresivo y busque ventajas rápidas que exijan constantemente a la defensa rival en cada segundo de los 24″ de los que disponemos. Ya sea para intentar proponer un ritmo alto al juego a nivel estratégico o como filosofía permanente de juego ofensivo.

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Algo común a todos los equipos es la subida de balón, siempre por una de las calles laterales, y la utilización del bloqueo directo como recurso táctico más utilizado.

Analizaremos primero al Asefa Estudiantes, uno de los equipos con más variedad  en estas situaciones de juego y que más ventajas logra. Esta temporada los madrileños proponen un ritmo de juego elevado. Tienen una media de 62 lanzamientos por encuentro, sólo superados por el Fuenlabrada (64.5), Murcia (63), y el Joventut (63), y a la altura del Real Madrid, Valencia Básket también con 62, y son el segundo equipo que más puntos anota por encuentro con 83.3 ptos, sólo por detrás del Real Madrid con 88.7 ptos.

Compartimos seis situaciones diferentes que utiliza el Asefa Estudiantes para generar ventajas rápidas en ese “secondary break”, aprovechando las capacidades y cualidades de sus jugadores más importantes. Las cuatro primeras son muy directas y las dos últimas son un poco más elaboradas con ventajas diferidas y dobles opciones. Como prioridades intentan aprovechar a Granger, English y Jaime Fernández en situaciones de bloqueo directo, el 1×1 al poste bajo de Germán Gabriel y el alero Kirksay, y el tiro exterior y su amenaza para generar espacios de sus aleros y del interior Germán Grabiel. Como norma, cualquier exterior puede subir el balón con bote, en caso de recuperación o de rebote defensivo.

1. Acción ofensiva de Bloqueo Directo lateral (2×2).

Llegada del jugador con balón (Granger, Jaime Fernández o English) por una de las calles laterales, con los otros dos exteriores corriendo por la misma calle en el lado contrario. El segundo pívot ofrece un bloqueo directo con los otros tres jugadores ocupando espacios en lado de ayuda a 7 mts del aro, preparados para extra pass, triangular con el bloqueador, tiro o jugar contra recuperación defensiva. En muchas ocasiones el jugador con balón ataca el lado débil del bloqueo aprovechando el espacio que se crea por la situación de los otros tres compañeros.

2. Acción ofensiva de Bloqueo Directo lateral (3×3).

A diferencia del anterior, el jugador con el balón tiene menos espacio para jugar sobre el lado débil del bloqueo, pero tiene la opción de jugar con el triángulo corto (generando un tiro a facilitando su 1×1 contra recuperación) que posibilita el exterior que se levanta de la esquina a 45º simultáneamente a la continuación del bloqueador, movilizando espacios   y dificultando la posible acción defensiva de “colapse” de su defensor. En el lado de ayuda un pívot tirador en 45º y un exterior en la esquina (Kirksay puede aparecer en la zona para ofrecer una recepción a la salida del bloqueo del jugador con balón.

3. Búsqueda del 1×1 del interior Germán Gabriel al poste medio.

Situación directa de búsqueda rápida de balón interior para Germán Gabriel que ha corrido bien el campo. Sobre todo el poste derecho del ataque para ganar el centro con su mano izquierda. A partir de ahí sobre él recae la responsabilidad de generar ventajas en función de la acción defensiva y el juego sin balón de sus compañeros en el lado de ayuda.

4. Búsqueda del 1×1 del alero Kirksay al poste medio.

Como ya hacía en el Cajasol de Sevilla, su anterior equipo en España, Kirksay es un jugador que se aprovecha muy bien de su velocidad corriendo el campo y del uso de su cuerpo para buscar su 1×1 en situaciones cercanas al aro, con la defensa rival desajustada en balance defensivo. Muy inteligente en esas acciones ofensivas, para anotar, asistir y provocar faltas de la defensa rival.

5. Acción ofensiva para buscar el tiro de German Gabriel, el post-up de Kirksay o el tiro de English.

Situación ofensiva menos directa que las anteriores pero que busca sacar ventajas para sus tres jugadores más importantes en ataque y donde más daño pueden hacer al rival. La utilizan sobre todo cuando es Kirksay el que sube el balón por la calle lateral, tras recuperación o rebote defensivo. Básicamente se trata de una inversión por el 5, un bloqueo indirecto para sacar a Germán Gabriel al tiro de 3 puntos y un “screen the screener” entre English-Kirksay y el otro interior. Un riesgo defensivo es cambiar entre exteriores en el indirecto, al quedar Kirksay con el alero pequeño en el poste medio. Aquí os lo dejo.

6. Acción ofensiva basada en un “screen the screener” entre exterior y pívot, con mano a mano para BD central.

Interesante, dinámico y buen concepto táctico en esta situación. El exterior que sale del “screen the screener”, si no puede tirar, busca un mano a mano con el base para que éste juegue un bloqueo directo central con velocidad y sorpresa.

Construir un Equipo (III): “Necesidad de compromiso”.

                     Otra de las claves a la hora de construir un equipo es el compromiso de todos sus miembros hacia los objetivos, y hacia lo que es necesario hacer de forma individual y colectiva  para conseguirlos. Cuántas veces los entrenadores demandamos de nuestros jugadores este comportamiento básico, como si creyésemos que es inherente a su profesionalidad, sin damos cuenta de que no es tan sencillo: la profesionalidad únicamente implica al jugador en el proceso pero no lo compromete de forma real. Los entrenadores podemos ayudar a aumentar ese compromiso o por el contrario hacer que, con nuestros actos, disminuya e incluso desaparezca, lo que suele derivar en la muerte del grupo y, en muchos casos, en la destitución del técnico.

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Como afirmaba un gran entrenador a la hora de explicitar con claridad lo que supone comprometerse de forma real, “Todo el mundo quiere ir al cielo, pero nadie quiere morir”; es decir, al inicio todos llegamos con una gran motivación y con una sensación latente de compromiso hacia los objetivos y hacia nuestro crecimiento como jugadores y entrenadores, pero cuando conocemos los costes que implica esa aceptación nos cuesta asumirlo.

Este compromiso hacia el proceso lleva inherente muchas veces la renuncia a algunos deseos y objetivos individuales, o la adaptación de ellos a los objetivos colectivos que todos hemos aceptado. Se trata de un acto de responsabilidad individual y de aceptación; si no se asume el compromiso, florecerá en el grupo la ambigüedad, y este será incapaz de tomar buenas decisiones ante momentos difíciles que puedan presentarse durante la temporada; el grupo como tal será mediocre y fracasará.

Decía un gran entrenador que no es lo mismo un jugador comprometido que un jugador implicado, y para ello utilizaba la metáfora de un plato muy castellano: “los huevos con chorizo”. Decía que para la elaboración de ese plato era necesaria la participación de dos animales, el cerdo y la gallina, pero que su grado de participación era diferente; el cerdo estaba claramente comprometido y la gallina implicada únicamente… Si de verdad estamos convencidos del reto que vamos a asumir como grupo, no llega con implicarse; es preciso comprometerse, asumir el coste que supone para nosotros y renunciar a algunas exigencias de nuestro ego, las cuales deben de adecuarse a las exigencias que el grupo demandará de cada individuo para crecer como equipo y alcanzar nuestras metas.

En el contexto de un equipo, el compromiso depende sobre todo de dos cosas: la claridad y la aceptación. Los grandes equipos adoptan decisiones claras y permanentes, y son concretadas con la completa aceptación de todos sus miembros, que aún teniendo opiniones diferentes asumen un compromiso. Nadie tiene dudas sobre el apoyo que merece cualquier decisión de equipo.

Compromiso

La claridad debe estar presente en distintos aspectos: claridad en los objetivos del equipo, en las funciones individuales dentro del grupo, en los costes que supone crearnos la oportunidad de alcanzar esos objetivos, claridad en la comunicación y en la relación con el entrenador y los compañeros de equipo.

Los buenos equipos se unen más tras las decisiones tomadas de forma conjunta y se comprometen en cursos de acción claros, aunque no haya la certeza al cien por cien de que la decisión adoptada es la correcta: “una decisión es mejor que ninguna”. Los equipos disfuncionales tratan de darle vueltas a todo, postergan decisiones importantes, o están constantemente cambiándolas hasta que poseen datos suficientes para sentirse seguros. Hay un hilo muy fino entre ser prudente a la hora de tomar decisiones y paralizarse por inseguridad y falta de autoconfianza.

La existencia de discrepancias sin resolver en el seno del equipo es consecuencia muchas veces de una falta de compromiso con decisiones claras. Esta disfunción crea un peligroso efecto en los jugadores ya que, si como entrenadores no conseguimos la aceptación de todos aunque las disparidades sean pequeñas, los jugadores chocarán inevitablemente al tratar de interpretar órdenes que no coinciden claramente con las que han recibido otros miembros del equipo; así, las pequeñas fisuras entre los jugadores importantes se convierten en discrepancias mayores cuando llegan a todos los demás.

Comprometerse con un plan o una decisión o serie de decisiones y lograr que todo el equipo se una y luche por lo mismo no es sencillo, y para ello es importante el conflicto; no debemos intentar evitarlo, puesto que “nadie se sube al carro” realmente si no se siente escuchado y respetado. No se trata de buscar continuamente el consenso sino la aceptación. El consenso es fatal en muchas ocasiones: que todo el mundo esté de acuerdo en algo y que el consenso brote rápidamente y de forma natural es fantástico, pero pocas veces ocurre así y el consenso suele transformarse en un esfuerzo por agradar a todos, lo que por lo general nos llevará a desagradar a la mayoría. No está mal estar en desacuerdo y comprometerse si todos los hacen.

En ocasiones, los entrenadores no ayudamos a que este compromiso se active de forma verdadera y sea un valor permanente dentro del equipo. Evidentemente, influyen las características de personalidad y los valores de los miembros del grupo, así como las relaciones interpersonales, pero también pueden influir actuaciones como estas:

            1. Crear “estrellas” o asignar privilegios a algunos jugadores del grupo por su importancia en el equipo, ya sea por cuestiones objetivas o subjetivas. Al destacar a algunos jugadores sobre otros podemos  contribuir a crear una sensación de incompetencia y falta de valoración en los demás, lo que influirá negativamente en su rendimiento. El reconocimiento y la atención debería fluctuar y no concentrarse siempre en los mismos jugadores. A corto plazo, estas actitudes pueden generar competitividad dentro del equipo, pero a largo plazo acabarán desmotivando a aquellos jugadores que no sean “estrellas”, y que son tan importantes para un equipo. Disminuiremos así su compromiso real hacia el proceso, y estos problemas se acentuarán mucho más con la llegada de las derrotas.

            2. Los jugadores son los protagonistas. No debemos olvidarnos que los jugadores son los verdaderos protagonistas. En ocasiones desviamos y desaprovechamos demasiada energía en nuestro entorno (periodistas, directivos, aficionados,…) y la invertimos en  problemas que quizás no sean de nuestra competencia. Si dejamos de preocuparnos por los jugadores o reducimos la atención que les prestamos, inconscientemente también pueden ellos disminuir sus niveles de compromiso.

            3. No ser un ejemplo para el equipo en lo que a compromiso se refiere. Nuestro compromiso con nuestro trabajo y nuestras funciones de entrenador debe estar siempre a unos niveles máximos, independientemente de las derrotas o de las victorias y de que el contexto o el ecosistema que rodea al equipo comience a fallar (problemas económicos, críticas, problemas personales…).

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También podemos encontrar bajos niveles de compromiso a la hora de trabajar con jugadores jóvenes que pueden presentar carencias en aspectos como la demora de la gratificación o una baja tolerancia a la frustración al no conseguir los objetivos de manera inmediata, sin asumir costes a medio y largo plazo.

Son muchas las ocasiones en las que tenemos que decidir entre obtener algo “ya” o esperar un poco para conseguir algo mejor. La impulsividad se convierte así en una característica que hace de nosotros unos seres enormemente desconfiados respecto a lo que vendrá, respecto a si podremos o no conseguir algo más adelante y, en definitiva, respecto a nosotros mismos y a nuestras capacidades.

La sensación de estar perdiendo el tiempo puede invadir a los jugadores, y la invisibilidad de los resultados en los días posteriores al esfuerzo puede hacerles desistir. Trabajar estos aspectos desde edades tempranas puede ayudar a que los jugadores adquieran unos hábitos de trabajo y esfuerzo adecuados, independientemente de otros factores que puedan afectar en un futuro al joven jugador.

Resulta esencial aprender a reconocer los límites y aceptar que no siempre se pueden conseguir las cosas en el momento en que uno las desea.

 Estamos pues ante un ejercicio de responsabilidad de alta exigencia, donde las expectativas personales de resultado y las expectativas de eficacia del equipo influyen en el compromiso colectivo. El jugador y cualquier miembro del equipo necesita afrontar una serie de costes en forma de esfuerzo, sacrificio, renuncia a intereses individuales controlando las exigencias del ego. A la vez que se  somete a unas normas, a una autoridad y aun liderazgo que en caso de no ser sano acabará minando ese compromiso inicial convirtiéndose el jugador en un miembro únicamente implicado.

Es en los momentos complicados del equipo, en las etapas de verdadera exigencia, donde nos encontramos con lesiones,  o con jugadores que no cumplen sus expectativas individuales y no aceptan su rol, varias derrotas seguidas,  la aparición de críticas externas hacia el entrenador u otros miembros del grupo, o problemas económicos en el club para hacer frente a los pagos (en el caso de equipos profesionales), donde se pone a prueba de verdad el compromiso individual hacia el interés colectivo.

Bilbao Básket 2012-13: Sets para “post up” con exteriores y juego sin balón desde esa situación.

                Dentro de este apartado del blog quiero compartir algunas tendencias tácticas de ataque que cada temporada se instalan en nuestro baloncesto a través, sobre todo, de los equipos de la liga ACB. En esta ocasión, destacaremos a uno de los equipos que más insiste en generar ventajas desde el 1×1 en el poste medio con jugadores exteriores: el Bizkaia Bilbao Básket, que también es otro de los equipos que ha comenzado muy bien la temporada, con un balance hasta ahora de 6-2.

Existen otros equipos que utilizan este recurso táctico ofensivo, como por ejemplo el Cajasol, con el base Tomas Satoransky, el Real Madrid, con el alero Carlos Suárez, el F.C. Barcelona Regal, con Pete Mickeal, el C.B. Canarias, con Levi Rost, el Blusens Obradoiro, con el checo Pavel Pumprla, el Lagun Aro, con Qyntel Woods y el Estudiantes, con KirKsay sobre todo; pero es el Bizkaia Bilbao Básket el equipo que, quizás, más basa su juego en este aspecto táctico y más ventajas genera, llegando a jugar más situaciones de 1×1 de espaldas que los propios interiores del equipo. Pensemos que Fotis Katsikaris dispone de dos buenos exteriores para ello, Álex Mumbrú y  Roger Grimau (el segundo rotación del primero), pero que incluso llegan a compartir minutos en el campo, siendo así mayor la incertidumbre defensiva del rival en el momento de disminuir la producción ofensiva de este equipo a la hora de postear con ambos jugadores exteriores.

Entre ambos aportan casi 18 puntos por partido y generan de forma indirecta como mínimo 8 puntos más, gracias a las 4 asistencias que reparten entre los dos de media por encuentro. Además, reciben entre ambos cerca de 6 faltas por partido; dos jugadores, Mumbrú y Grimau, que la temporada pasada promediaron 75% y 85% respectivamente desde la línea de tiros libres. Particularmente, es una opción táctica que me gusta: tener el balón en las manos de un jugador que sea buen pasador con un buen 1×1 en ese espacio del campo te ayuda a controlar el ritmo del partido, te permite tener mejores opciones de rebote ofensivo y exigir mucho al arbitraje en temas de contactos, y defensivamente al rival, que se ve obligado a acudir al recurso de la falta. Parece ideal para finales de partido igualado. Si, además, nuestro equipo tiene un buen trabajo de “spacing” y de respuesta en juego sin balón a posibles defensas, estamos ante una situación ofensiva de mucha riqueza táctica a la hora de crear primeras, segundas y hasta terceras ventajas.

A continuación compartiré dos movimientos que utiliza el Bilbao Básket para buscar una ventaja con post-up de exterior de forma directa, y otro set en el que tiene esta situación como segunda opción, llegando a ella de forma indirecta. Por último, un cuarto clip de vídeo muestra las diferentes opciones de juego sin balón y “spacing” que tiene este equipo en su bagaje táctico ofensivo para el post-up con exteriores.

SET PARA POST UP DE EXTERIOR (I):

Es uno de los movimientos que más utilizan; se trata de un inicio con pick n’ roll del 3 al base con la opción de postear tras el roll, y un cross screen del 5 al 3 para intentar postear en el lado contrario, en función de  la decisión de pase del base tras el bloqueo directo. Tiene, por tanto, dos opciones de búsqueda del 1×1 de espaldas del exterior; la mayoría de las veces intentan jugar en el poste izquierdo del ataque, donde Mumbrú o Grimau son más eficaces.

 

SET PARA POST UP DE EXTERIOR (II):

Es un movimiento que ya jugaban la temporada pasada y que utilizan incluso como transición ofensiva para “llegar jugando”. Se trata de un “screen the screener” entre los dos jugadores exteriores y un interior,casi siempre un 5. La primera opción que buscan es meter con velocidad un balón en el poste medio al 3; como segunda opción está la salida del “screener” o bloqueador, Vasiliadis la mayoría de las veces o Pilepic, para tiro de 6,75. En caso de no poder tirar o sacar ventaja con rizo del indirecto proponen un bloqueo directo central. Como variante, tras el primer bloqueo indirecto entre exteriores, sacan al base de la esquina con indirectos tipo “stagger” para que sean Sizis o Raúl López los que jueguen el bloqueo directo central.

 

SET PARA POST UP DE EXTERIOR COMO SEGUNDA OPCIÓN (III).

Situación rápida de juego ofensivo para salida de un tirador (Vasiliadis) tras un bloqueo ciego y un bloqueo indirecto horizontal por línea de fondo con un “4” de pasador (Hervelle, Moerman o Rakovic si coincide con Hamilton en el campo). En caso de no conseguir una situación clara de ventaja en el indirecto, el “4” busca la segunda opción en el lado contrario de post up con el tres, tras intercambio posicional y movilizar la defensa de ayudas entre el 3 y el base.

JUEGO SIN BALÓN DESDE POST UP DE EXTERIOR (IV).

En este clip de vídeo, encontraremos tres respuestas diferentes de juego sin balón y “spacing” a una situación de post up de exterior, que más que depender del tipo de defensa, constituyen una toma de decisiones encadenadas y marcadas en función de la disposición de los jugadores ofensivos en el campo, en base sobre todo a dos criterios: características del pasador y características del jugador que en ese momento se encuentra en el poste alto. Los objetivos principales son: liberar espacio cercano al 1×1 del exterior dificultando el “colapse” y el trabajo de manos de los defensores cercanos, mejorar líneas de pase y aprovechar las características de los otros cuatro jugadores para la búsqueda de buenas segundas y terceras ventajas.

Valencia Básket 2012-13: Movimientos ofensivos para Bloqueo Directo central.

Tras siete jornadas disputadas en la Liga ACB, vamos a intentar destacar algunas situaciones tácticas que creo que sería bueno e interesante compartir. Uno de los equipos que mejor han comenzado la temporada es el Valencia Básket, con un balance de cinco victorias y sólo dos derrotas. En este post, vamos a compartir, concretamente, situaciones tácticas ofensivas que utiliza en Valencia Básket para generar ventajas a partir de Bloqueos Directos centrales.

A la hora de plantear la defensa del ataque del Valencia Básket, es preciso poner el acento en el trabajo defensivo de estas situaciones. La responsabilidad de generar ventajas en estos movimientos recae en sus exteriores Pau Ribas, Rafa Martínez, Markovic y Chris Quinn. Entre los cuatro aseguran para el equipo casi 37 puntos de media y más de 9 asistencias por partido. Ellos son los encargados de tomar las decisiones correctas y ejecutar en función de la respuesta defensiva colectiva del rival en el bloqueo directo central.

Compartiremos cuatro movimientos, que buscan generar ventajas en bloqueos directos al primer o segundo pase del ataque, con el segundo interior, generalmente un cuatro (Doellman y Dubljevic) en posiciones abiertas lejanas al aro (córner o 45º) para aprovechar su tiro exterior y su 1×1 contra recuperación defensiva. Los tres primeros sets tienen una característica común, tanto el bloqueador como el bloqueado llegan a la situación táctica de bloqueo directo en movimiento, dificultando la acción defensiva del defensor del bloqueador sobre todo.

SET PARA BLOQUEO DIRECTO CENTRAL (I):

Movimiento ofensivo de ritmo alto, que busca generar ventajas en un bloqueo directo central tras una situación de bloqueo indirecto en lado de ayuda. El segundo pívot, en este caso el 4, se encuentra en 45º y es el encargado de dar el pase. Una de las posibles ventajas tácticas colectivas, es que el base se sitúa en el córner, con lo que pensando en el trabajo defensivo del oponente para defender esta situación, sería el base rival el encargado de detener la continuación del pívot bloqueador en caso de defensas “agresivas” sobre el balón en la acción del bloqueo directo (show, 2×1, por ejemplo).

SET PARA BLOQUEO DIRECTO CENTRAL (II):

También se trata de un movimiento ofensivo de ritmo alto, al que llaman “Vueltas”, y que incluso utilizan como “second break” a modo de transición ofensiva para llegar jugando. Es una situación bastante habitual en el baloncesto moderno, utilizada por muchos equipos dentro de su estructura de juego de ataque. Lo inician desde el bote o desde una inversión por el poste alto, en función de la situación del  jugador que quieren que juegue el bloqueo. Lo realizan con velocidad, se trata básicamente de un bloqueo indirecto vertical más un bloqueo central. El segundo pívot en este movimiento de abre al córner tras bloquear indirecto.

SET PARA BLOQUEO DIRECTO CENTRAL (III):

Movimiento muy dinámico y con varias posibles ventajas, que consiste en dos “mano a mano” desde el bote en 7 mts para un bloqueo directo del 5, con el segundo pívot abierto en 45º, preparado para tiro, extra pass o 1×1 si le llega el balón, y para cortar al espacio y dificultar la defensa de ayudas si el bloqueador recibe en el poste bajo tras triángulo corto. Al igual que en los dos anteriores sets, el bloqueador y el bloqueado llegan en movimiento y velocidad a la acción de bloqueo. Contra defensas “agresivas” (show, 2×1) es muy importante generar ventajas desde el pase, un sólo bote es suficiente tras pasar la línea de bloqueo antes de pasar.

SET PARA BLOQUEO DIRECTO CENTRAL (IV):

A diferencia de los tres anteriores, esta situación llega al bloqueo directo tras una acción de “mano a mano” con el bloqueador. La misma situación la utiliza también el Estudiantes de Madrid esta temporada, y la idea es cada vez más empleada en equipos de Euroliga. Tiene bastante riqueza táctica la acción del mano a mano y dificulta la acción defensiva del defensor del bloqueador.

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